Apadrina el Órgano


La Cuaresma comienza en los calendarios litúrgicos católicos, anglicanos y protestantes un miércoles, el Miércoles de Ceniza, antes de que lleguen las siete semanas de abstinencia. Es un recuerdo de los cuarenta días que Jesús estuvo vagando por el desierto. Para los católicos es un día de ayuno -al igual que el Viernes Santo-, y tradicionalmente los fieles que van a misa se les pone una pizca de ceniza en la frente en forma de cruz. Se trata de un signo de penitencia que recuerda la condición humana, ya que el sacerdote pronuncia la frase 'Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris' ( 'Recuerda, hombre, que eres polvo y al polvo volverás '). Según la tradición, la quema de los laureles, palmas que han sido bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior da lugar a la ceniza que se impone en la frente de los fieles.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18): EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará»



01/03/2017 09:00:00