Apadrina el Órgano


Este será el último retiro de este curso. Vale la pena hacer el esfuerzo de participar y encontrar algo de tiempo para gozar de un "oasis" en nuestras vidas. Durante el tiempo pascual tuvimos ocasión de revisar la llamada que el Señor nos dirige a cada uno de nosotros.

Evangelio de la vocación Cristiana:

35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos.36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: «He ahí el Cordero de Dios». 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. 38 Jesús se volvió y, al ver que le seguían, les dice: «¿Qué buscáis?» Ellos le respondieron: «Rabbí -que quiere decir `Maestro'- ¿dónde vives?» 39 Les respondió: «Venid y lo veréis.» Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima. Jesús se hace el encontradizo. Hace ver que no sabe. Pregunta: ¿qué buscáis?".

Él lo sabe, pero quiere que nos demos cuenta. Este esquema se repite en la llamada a todos los discípulos.

40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Éste encuentra primeramente a su propio hermano, Simón, y le dice: «Hemos encontrado al Mesías» - que quiere decir, Cristo. 42 Y le llevó a Jesús. Fijando Jesús su mirada en él, le dijo:«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, `Piedra'».43 Al día siguiente, Jesús quiso partir para Galilea y encuentra a Felipe. Y Jesús le dice: «Sígueme.» (Jn 1. 40-43)

Y se perpetúa hasta ahora. El ‘ven y sígueme’ es lo esencial de nuestro bautismo. Seguro que con muchas mediaciones. Pero quien llama siempre es Jesús. Eso es tan importante que el Papa llama a la Iglesia: Misterio de vocación, Misterio de los llamados. Asamblea de los vocacionados. No es una fábrica, una asamblea, una agencia de servicios, una empresa de marketing, de venta de un buen producto. Es la asamblea de los llamados.

Aquellos en los que fija la mirada, y por su nombre les dice: “¿qué quieres?”



05/06/2015 09:00:00